Un país no los reconoce, huye de la verdad y se tapa los ojos para no sentir el llanto desconsolado de las almas que aún nos miran y nos protegen.
La historia de un memorial
Hay un sol imponiéndose sobre mi cabeza
Y el muro lleno de nombres era un lamento,
Los árboles volvían a llorar savia
Condenados a estar de pie toda una vida.
Las cruces teñían blancos los pasillos
Donde caminaban almas vacías
Que cayendo fielmente en sus ideales
Sus voces escribieron un memorial en la historia.
La ciega oportunidad de la libertad
Dejó al paso fugaz, implacable muerte
Honorable galardón de tenerlo aquí,
Sentado pidiéndome una gamba pal' vino.
Hoy sólo viven en murales
En las familias que aún lloran
En la memoria que grita, ¡Gracias compañeros!
Si oigo los gritos, aún están vivos.
Diego Fulano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario